Inspirados en la intimidad de los boleros, los aros SOMOS celebran aquello que nace en el encuentro. Sus formas circulares, los volúmenes negros facetados y el sutil contraste del metal componen una pieza intensa, elegante y llena de movimiento.
El negro atrapa la luz y cambia con cada gesto.
Porque SOMOS no habla de uno ni del otro, sino de eso irrepetible que sucede entre dos.