Vesta toma su nombre de la diosa romana que custodiaba el fuego sagrado.
Construido en múltiples hileras de cuentas facetadas, combina rojos intensos, tonos granada y destellos fucsia que cobran vida con la luz.
De volumen escultural y presencia envolvente, abraza la muñeca y se convierte en el centro de la composición. Llevado solo, transforma lo simple; combinado con otras piezas de La Emperatriz, intensifica su universo de color y textura.
Vesta celebra la fuerza vital de una mujer que desea, elige y se transforma sin dejar de ser ella.
Una pieza que hace de cada gesto una firma.